La guerra late cada vez más fuerte...

 

Los índices de alerta, los marcadores de preocupación social, las encuestas, las perspectivas de enormes desigualdades dentro de la especie… todos son cascabeles que anuncian momentos de preocupación, de miedo, de angustia, de temor..

Claro, es posible que el ser –éste, aquél o el otro- se secuestre en su realidad particular de barrio, de familia o de profesión y… viva al margen o “de espaldas a”, aunque, inevitablemente, esos marcadores, esas alertas, esas “¡que viene el lobo, que viene el lobo!”… están rondando.

El sentido creador, el sentido mágico, el sentido de la belleza y el sentido de la imprescindible comunión-comunicación-convivencia entre los componentes vitales de diferentes rasgos y rango, está deteriorado.

El Sentido Orante nos remite a recogernos en nuestro sentido creador, hacia nuestra creatividad, hacia el reconocimiento de nuestros dones y recursos, hacia una obediencia de-vida… que posibilite perspectivas, horizontes… distintos.

Hay… –sí- hay un empeño –quizás por lo transcurrido, quizás por lo logrado- en mantener estructuras, funcionalismos, costumbres, leyes, reglas, normas… pensando que ello nos va a traer estabilidad… calma… Incluso se busca y se piensa, en algunos momentos –aun teniendo en cuenta esas alertas y alarmas- que, contando con ellos, se puede cambiar.

¿Contando con las manzanas podridas, puedo conseguir que las manzanas sanas sean cada vez distintas y mejores? 

Contando con… el desprecio, los prejuicios, las condenas, los castigos –contando con ello- ¿puedo conseguir sinceridades, aportes, colaboraciones, dedicaciones, amistades…?

Contando con la venganza, el odio, el rencor, la rabia, la envidia… ¿puedo conseguir… servicios, bondades, virtudes, afectos, dedicaciones?

Contando con el egoísmo, la egolatría, la importancia personal, la idolatría, la posesión… ¿se pueden alcanzar liberaciones, colaboraciones…?

Hay un grito de guerra que dice: “¡Sí-se-puede!, ¡sí-se-puede!”… que lo aplican –o se aplica- en cualquier cosa. Lo usan los políticos, los deportistas, los colegios, las fans, los fans… 

Es como decir: “Alcancemos el poder, porque sí se puede”

Podría parecer una frase animosa, pero en el fondo alberga una posición de aspiración, de privilegio, de supremacía, de combate. 

La guerra late cada vez más fuerte…

Y el ánimo guerrero –en las compras, en las ventas, en la productividad, en la rentabilidad, en las ganancias- está ahí desde primera hora de la mañana, cuando se abre La Bolsa –o la vida-, se compran y se venden semillas, hectáreas de alimentos, recursos para construcción, para mantenimiento, para… un orbe impresionante.

“La bolsa o la vida”….

Y el caso es que, por estar tan pendiente de la Bolsa, se va perdiendo la vida.

El mundo de Creación se ha refugiado en lo invisible, y el mundo de… enfrentamiento, el mundo de ganancia, el mundo de “seguridades”, el mundo del confort... se impone en cada instante. No se sabe bien –sin duda, en estas circunstancias- qué es la vida, pero sí se conocen las Bolsas, así que se apuesta por ellas.

Decía la canción que “ni se compra ni se vende el cariño verdadero” y que “no hay en el mundo dinero para comprar los quereres”. 

Eso, ¿en qué plano se cree? ¿Se cree eso…? 

¿O el poderoso caballero “don Dinero”, que decía Francisco de Quevedo y Villegas –¡vaya nombre!-, que ya lo anunció hace tanto tiempo, es y se muestra tan ambicioso, tan necesario, ¡tan imprescindible!… que compra y vende sonrisas, posturas, actitudes, frases, sentencias…; ni qué decir, chantajes emocionales, físicos, concretos, amenazas…?

Una noticia que seguramente muchos de ustedes habrán leído, pero que al caso viene; aunque pueda producir hilaridad y sinsentido, es una muestra del área de seguridad, confort, dinero, bienestar…: 

Y resulta que dos mujeres, una madre y una hija, de 52 y 20 años, fueron a denunciar, a la policía –atentos-, a un matón, porque no había cumplido con el encargo. Les había pedido un anticipo y no mató a quien debía matar, y se sentían ellas estafadas. ¿Qué les parece? ¡Fueron a la policía a denunciar al sicario!… que ellas habían encargado.

Suponemos que no entienden, ahora, por qué están detenidas. 

Pero eso ocurre ¡en España! No estamos hablando de la República democrática del Congo, donde el asalto, la violencia, la compra y venta de… ¡No, no, no! Estamos hablando de… ¡de aquí!, de personas que van al supermercado, al cine, al teatro. Como nota curiosa, el sicario les prometió que les devolvería ese adelanto y que ganarían todos mucho más porque ya tenía vendidos los órganos de la víctima, en el mercado negro de la venta de órganos. Es un detalle singular.

¿Mercado negro de la venta de órganos? ¿En España? 

¿Por qué digo “en España”? Porque España es el país que más donantes y más trasplantes hace del mundo, legalmente. ¡Del mundo! O sea que no es suficiente, parece ser. Hay un mercado negro, en el mundo, de compra y venta del órganos; que obviamente necesita expertos cirujanos, anestesistas, salas de operaciones, avionetas, helicópteros… En fin… ¡Qué saludable visión!, ¿verdad?

Qué saludable visión pensar que, por no se sabe qué –o sí-, un día recibes un atentado porque ya han vendido tu hígado y tu riñón.

Sí. Es cierto. Orantemente no podemos quedarnos en un ejemplo, o en varios… No. Pero son muestras. Se va haciendo natural la profesión de sicario y sus encargos, por ejemplo.

Las religiones nos prometieron vidas eternas; nos auguraron salvaciones, vidas perdurables…; nos preconizaron amores… –condicionales, claro: condicionados a las limosnas, ayudas, encubrimientos y otras veleidades-; nos prometieron paraísos… 

¡Y aún siguen! Y en ciertos niveles, funcionan.

Mientras otros nos prometen que, trabajando ¡duro, duro, duro!, llegaremos a ser millonarios y… y veintiséis personas tendrán todo el poder económico… de más de la mitad de la población pobre. Es más: el 1% –¡el 1%!- de uno de los veintiséis, puede subsanar la salud de ciento cinco millones de personas. ¡El 1%!

O sea que hay propuestas materiales y propuestas espirituales de lo más diverso. 

¡El mercado de la vida se ha abierto! El mercado de las posibilidades está al alcance de todos. Vengan, pujen y ¡compren! Pidan un préstamo, si no tienen. Hipotequen sus órganos. ¿A cuánto están los 250 gramos de hígado?. 

No es ninguna tontería: el 37% de los presos, en Filipinas, han vendido un riñón. Eso son cálculos. Seguramente muchos más. ¡Han vendido un riñón!... Que luego será trasplantado en Massachusetts o en Viena o…

Parece… –¿verdad?- parece que eso está tan lejos de uno, tan ajeno a nosotros… 

¿Sí? ¿Está muy lejos?

¿Está muy lejos, cuando la convivencia se hace casi imposible, cuando el saludo se hace impresentable o cuando…? ¿Está muy lejos? 

No. No está muy lejos.

Sí. Indudablemente, la magnitud de explosión de una granada alcanza con su metralla aproximadamente unos 25 metros, y la explosión termonuclear alcanza kilómetros. Cierto, cierto. Pero ¿no ocurre acaso que, por momentos, el ser se siente una bomba de relojería, o que puede estallar bajo determinadas condiciones, o que estalla cotidianamente cada día?

Según –claro está- en qué momento se encuentre cada ser, no es difícil descubrir que la pérdida de creatividad, de alegría, de entrega, de dedicación, de pulcritud… está –¿un poco?- disminuida, si lo comparamos –insisto, depende de la estancia de cada ser en este plano-… si lo comparamos con “otros momentos”. No que fueran mejores, sino que simplemente la incidencia era menor.

Y ese progresivo deterioro ¿va en aumento o se ha parado?

Parece ser que no: dos mil toneladas de cocaína se han producido el año pasado. 

¿Cómo decir…? Hay unos trescientos millones de personas sometidos a diferentes drogas. Dicen que 1,8, sólo a la cocaína. Pero, además de aumentar un 34% el producto, es porque, claro, hay consumidores; los consumidores han aumentado espectacularmente.

¿Será… será falta de recursos personales, lo que empuja a alguien a…? ¿Será… o no? O claro, como son “sustancias recreativas” –así se llaman-, pues claro, ¿para qué te voy a dar un antiinflamatorio o una aspirina? No. Te pongo un parche de morfina y ya está.

El Sentido Orante nos         posiciona ante la referencia de una Creación permanente que misteriosamente se expresa. Se expresa –aún- haciendo referencia a nuestras virtudes, a nuestras dimensiones de vida, gestadas por la Misteriosa fuerza del Amar, que, como el mar, rodea la tierra firme.

Sí. Además de los reclamos de producir, comprar, vender, usar y tirar… y guerrear permanentemente –“además de”- también existe el… ÉL: lo que existe.

¡Oh! ¡Claro! ¡Sí! No se puede comprar, no se puede… No responde a chantajes. Es un problema. No atiende a razones. Otro problema.

Lo trataron de encerrar en las criptas, en los templos, en las sinagogas, en las mezquitas… y se escapó.

Se escapó y deambula por su reino, como si fuera un rey… sabedor de vidas, impulsor de valores, de ilusiones, de fantasías, de magias… e imposibles.

¡Sí, se les escapó Dios a los cristianos, a los musulmanes, a los judíos, a los hindúes, a los budistas, a los… ¿cuántos más?!

Esa es una gran esperanza: se escapó; está suelto; actúa…; es incorregible, indomesticable.

Y por ello, omnipresente para cada uno y para todos a la vez.

Se le siente cuando… cuando cesa la resistencia, cuando se abandona el poder, cuando se renuncia a la posesión. 

Cuando se está dispuesto.

***

TIAN

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