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    Dudas, deudas y deberes se conjugan como necesidad de respuesta ante nuestro discurso cotidiano, ante nuestras creencias, ante nuestras fidelidades.

    Las dudas parecen mostrarse de forma competitiva. Sí. Compite la versión que se tiene, con otra que puede acercarse, llamar... 

    Y empieza el deshoje de la margarita: sí, no, sí, no...

    Ese terrible juego de la ruleta rusa: una bala en un tambor que gira. 

    Decía el dicho: “La duda ofende”. Ofende fundamentalmente al que la tiene; y, por añadidura, al entorno que se corresponda. Y va creando una deuda. Sí. Porque no acaba de decidirse, porque ve, o le han dicho, o ha oído, o ha escrito, o le han leído… y aquello sobre lo que creía, adopta otra versión. 

    Y la duda florece como si fuera una investigación en busca de aclarar y de encontrar la verdad. ¡Uff!

    Y así, una vez puesto en marcha el mecanismo, la duda resuelta hoy será duda mañana; y después, pasado mañana. 

    Y así, se hace un ser cotidiano, dudoso, endeudado con la certeza, con no haber capturado y cogido la verdad. Y el deber que le corresponde deja de realizarse, o se realiza de forma incompetente o malhumorada; con lo cual, duda, deuda y deber se juntan. 

    Todo ello en la creencia, que es la referencia, que es la pauta, la guía. 

    Otros axiomas establecen que hay que dudar permanentemente de todo, para así acercarnos a la verdad. 

    Y ciertamente, con esa posición, no hay compromiso, ni testimonio, ni comunión, puesto que todo es dudoso. 

    Pero somos seres sociales por naturaleza, por necesidad. 

    Pero no será difícil recordar –y ya habrá aflorado- que, en momentos –“momentos”- de enamorada posición, la duda se diluye; no está.

    No hay deuda, puesto que se está en el hacer creyente plenamente. 

    Y el deber queda cumplido, puesto que el ser ha entrado en la frecuencia, en la dinámica de ese ama-necer. 

    Son momentos que pueden durar más, menos... pero que siempre están bajo el acecho de la voluntad, la razón, la lógica, la experimentación, la elección.

    Y así es fácil que se crea en esto o en aquello, pero con un margen de duda, de deuda, de deber

    La creencia enamorada en el amor evoluciona hacia diferentes fragancias. Y cuando se cultiva, se cuida y se le presta atención, no desfallece. Se hace fiel, y crece en innovación, en descubrir. 

    Creer se hace un crecimiento continuado, una expansión de aportes y de descubrir, sin poseer verdades, con la certeza de los sentires.

    La Llamada Orante nos pregunta sobre nuestros niveles de creencia en la diversidad de nuestras necesidades, y ahonda en solucionar la deuda, la duda, el deber.

    La domesticación de las creencias, que se expande en la propaganda de las libertades, coloca a estas creencias –cualquiera que sea- en ese abismo de las “dudas razonables”... en torno a las cuales surgen los condicionamientoslas condiciones:  lógicas razones que nos llevan y nos llevan y nos llevan a domesticar, a desposeer la innovación, la novedad, el enamorado momento, la amante propuesta. Una vez domesticada se convierte en propiedad y pierde la Gracia.

    Domesticar se convierte en un triunfo, porque se doblega y se somete, cualquier proceso, al gusto de cada uno. 

    Hace el ser –en ese sentido-, del amor, una querencia posesiva a la que enseña a saltar, a aquietarse, a correr, a pararse... 

    Domesticado el Amar, el Amor, pierde su misterio, pierde sus raíces creacionales, y se convierte en un instrumento, en un amiguismo oportunista... que ahora me interesa, ahora sí, ahora no.

    Establecido lo doméstico, la costumbre aparece como una exigencia, como un dominio, como un control, como una obligación. 

    El Amar, convertido en costumbre, esclaviza todo lo que toca. 

    No tiene cabida, en la infinitud, la costumbre del dominio y la exigencia; la monótona permanencia que busca la seguridad entre las nubes. 

    Y con esas costumbres, cerca se encuentran y emergen las cercas: el cerco que se hace dogmático, el cerco que hay que defender, el cerco que se ofrece para atacar y expandir su dominio. 

    Y así, el ser puede ver cercada su creencia, y precisa ponerles puertas a sus afectos. 

    No somos seres de cercas, de rodeadas vallas de espinos. Somos seres fluidos que deambulan entre los vientos y las estrellas. Creídos de su creencia, crecidos en la credibilidad de sus actos. 

    Así se configura el desarrollo de la fe, que nos permite tener ese punto de ebullición, ese punto de calor: que, cuando se insinúa la duda, de inmediato se acrecienta la ternura. Y con ella se disipa el temor; ese temor que brinda la duda, y que nos lleva a defendernos y a atacar.

    Alertarnos en las exigencias del Amar. 

    Exigencias, que son promesas de interno valor; de esas que no suponen trabajo ni fragor, sino que más bien son... pasiones de ilusión. ¡Fantasías de liberación! 

    Y ahí, lo doméstico no cabe. La servidumbre desaparece.

    No hay duda, deuda... y los deberes no son impuestos que hay que cumplir, sino gozos que hay que realizar.

    ***

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    Doubts, debts and duties come together as a need for a response to our daily discourse, to our beliefs, to our loyalties.

    Doubts seem to show themselves in a competitive way. Yes. The version that one has, competes with another that might approach, call...

    The daisy starts to be plucked: yes, no, yes, no…

    That terrible game of Russian roulette: a bullet in a spinning drum.

    The saying went: “Doubt offends.” It fundamentally offends the one who has it; and, in addition, to the corresponding environment. And it creates a debt. Yes. Because he hasn't quite made up his mind, because he sees, or has been told, or has heard, or has written, or has been read... and what he believed in takes on another version.

    And doubt flourishes as if it were an investigation in search of clarification and finding the truth. Phew!

    And thus, once the mechanism is set in motion, the doubt resolved today will be a doubt tomorrow; and then, the day after tomorrow.

    And so, he becomes a quotidian being, doubtful, indebted to certainty, to not having captured and grasped the truth. And the duty assigned to him fails to be done, or is done in an incompetent or in a moodily manner; whereupon, doubt, debt and duty come together.

    All this in the belief, that is the reference, the pattern, the guide.

    Other axioms state that we must permanently doubt everything, in order to get closer to the truth.

    And certainly, with such a position, there is no commitment, no testimony, no communion, since everything is doubtful.

    But we are social beings by nature, by necessity.

    But it will not be difficult to remember –and it will have already surfaced- that, in moments –“moments”- of an enamoured position, the doubt is diluted; it is not there. 

    There is no debt, since one is fully in a believing doing.

    And the duty is fulfilled, since the being has entered into the frequency, into the dynamics of that loving-dawn.

    They are moments that can last longer, shorter... but which are always under the threat of will, reason, logic, experimentation, choice.

    And so, it is easy to believe in this or that, but with a margin of doubt, of debt, of duty.

    The enamoured belief in love evolves into different fragrances. And when it is cultivated, cared for and paid attention to, it does not falter. It becomes faithful, and grows in innovation, in discovery.

    Believing becomes a continuous growth, an expansion of contributions and discovery, without possessing truths, with the certainty of feelings.

    The Prayer Call asks us about our levels of belief in the diversity of our needs, and delves into solving debt, doubt, and duty.

    The domestication of beliefs, which expands in the propaganda of freedoms, places these beliefs –whatever they may be- in that abyss of “reasonable doubts”… around which conditionings, conditions arise: logical reasons that lead us and lead us and lead us to domesticate, to dispossess innovation, novelty, the enamoured moment, the proposed lover. Once domesticated it becomes property and loses Grace.

    Domesticating becomes a triumph, because any process subordinates and submits to the taste of each one.

    The being makes —in that sense- of love, a possessive desire that it teaches to jump, to calm down, to run, to stop...

    When Loving is domesticated, Love, loses its mystery, loses its creative roots, and becomes an instrument, an opportunistic cronyism... which interests me now, now yes, now no.

    Once the domestic is established, custom appears as a demand, as domination, as a control, as an obligation.

    Loving, turned into custom, enslaves everything it touches.

    There is no place, in infinitude, the custom of dominance and demand; the monotonous permanence that seeks safety among the clouds.

    And with these customs, fences are found nearby and emerge: the fence that becomes dogmatic, the fence that must be defended, the fence that is offered to attack and expand its dominance.

    And so, the being can see its belief fenced, and needs to put doors on its affections.

    We are not beings of fences, surrounded by thorn barriers. We are fluid beings wandering among winds and stars. Believed in their belief, grown in the credibility of their actions.

    This is how the development of faith is configured, which allows us to have that boiling point, that point of heat: that, when doubt is insinuated, tenderness immediately increases. And with it fear dissipates; that fear that doubt brings, and that leads us to defend ourselves and attack.

    Being alert to the demands of Love.

    Demands, which are promises of internal value; of those that do not involve work or fuss, but they are rather... passions of illusion. Liberation fantasies!

    And there, the domestic does not fit. Serfdom disappears.

    There is no doubt, debt... and duties are not impositions to be fulfilled, but joys that must be realized.

    ***

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    La Llamada Orante nos sitúa, nos trata de orientar a propósito de nuestra presencia en el Universo. Y como si fuera un embudo, desde lo más ancho, infinito, se precipitan sus señales, signos, muestras, en lo más estrecho de ese embudo, en cada ser; con lo cual tenemos toda la formación e información de nuestras “hechuras”, de nuestras maneras... universales. 

    Pero cierto es que ocurre que, al concentrarse en diferentes espacios, tiempos, momentos, el ejercicio del hacer, del sentir, del pensar, se suele quedar concentrado en la demanda, en la arrogancia, en el aplauso, en la pena, en el éxito, en el fracaso –etcétera-, del lugar, del momento. 

    Y tiene cierta lógica que así sea, para resaltar el análisis de nuestra presencia y descubrir nuestras dotes, nuestras realizaciones, nuestras sensibilidades y nuestras carencias; para que así podamos establecer vínculos de solidaria consistencia, que nos permitan ascender por ese embudo de nuestro ser, por esa esdrújula y sinuosa hélice que se mueve –una alegoría poética-.

    Pero cierto es que lo más habitual es que el ser se quede ahí, en su gueto de razones, de explicaciones, de... como el “bamboleo” de la canción: un vacilar sin modificaciones, sin análisis, sin criterio, tan sólo con lo que la mayoría opine o el poderoso decrete. 

    Y resulta que somos, cada uno de nosotros, singulares, únicos e irrepetibles. Y en cambio, a la hora de responder, de actuar, habitualmente se hacen respuestas comunes, nada singulares, nada originales... y menos aún universales. 

    Todo esto no es peor ni mejor. La Llamada Orante nos pone en evidencia algo. 

    Nos pone en evidencia el desarrollo preponderante de lo particular, sin ver la trascendencia que esa particularidad tiene. En cuyo caso, nuestra visión cambia. ¡Mucho! Nuestra sensibilidad cambia. ¡Mucho! Y un detalle sin importancia es trascendente, y un hecho importante no tiene ninguna trascendencia. Es una vulgaridad. Por ejemplo, ¿eh? 

    No fue, no es –en la intemporalidad de lo infinito- no fue, no es, no será –para entendernos-, el Misterio Creador, una manifestación inteligente. Eso se nos antoja, orantemente, que es una característica muy, muy, muy, muy, muy, muy secundaria. La cual nosotros apreciamos como muy, muy, muy, muy importante. 

    Algo ha pasado en la línea de transmisión para que, la preponderancia de la inteligencia, del saber, del conocer, y ese largo etcétera de poderes, se instale como “las verdades”. 

    La Llamada Orante nos orienta a que la pizca –”pizca”, ¿eh?- de intuición que podemos tener a propósito del Misterio Creador, es que es una explosión de Amor, constante. En consecuencia, nada inteligente. 

    Esto va a ser especialmente significativo, porque los sentires ocupan un espacio, tiempo, momento, que poco a poco va siendo cada vez menor, porque la inteligencia –ahora que estamos además con el boom de la inteligencia artificial: un verdadero boom-... 

    Se nos hace inútil, poco práctico –desde la óptica orante-, poco beneficioso, ¡poco rentable!, el sentir. 

    Y si uno tiene afecto por el amanecer, siempre habrá algún práctico que dirá: “¡Qué obsesión con el amanecer! ¿Por qué no te levantas a las doce y te olvidas del amanecer? ¡Qué poco inteligente! Una persona inteligente no, no, no, no, no se levanta para ver el amanecer. ¡Eso pasa todos los días! ¡Hay que ser prácticos!”.

     Por ejemplo. 

    Si la pizca –esa pizca tan... tan pizca- nos dice que es una explosión –como las que están ocurriendo ahora en el sol-... una explosión incontrolable de Amor, y ello da origen a todo... Entre ello, esa otra pizca que es lo viviente, la vida. Que nos parece y sentimos que es lo más maravilloso que existe en el Universo. ¿Seguro? 

    ¿En el Universo? ¿Seguro? 

    ¡No! No tenemos la seguridad. Pero sí es un hecho –hasta donde alcanza nuestra ignorancia- original, insólito, sorprendente. 

    Y he aquí –a consecuencia de todo lo manifestado- que sentires de arraigo, sentires de emoción... deben ir a buen recaudo. Hay que cuidarlos. Son esas vibraciones que sintonizan con nuestro origen, con nuestro mantenedor, con la inspiración de la originalidad de la vida. 

    Sí. Porque la trayectoria de la especie ha recalado en sus potencias, en sus practicidades, en sus inteligencias –como decíamos-, y razona, especula, calcula... 

    “Razona, especula, calcula”... 

    Y ahí, como que no cabe ni media sonrisa. 

    Hay que aguardar el momento de intimidad para atreverse a emitir una lágrima o una queja. Una queja sin castigo, sin culpas, pero una queja; que, en la medida en que se amplifica, se cicatriza de inmediato. 

    Así que... toca, toca moverse entre esa practicidad inteligente y ese intimismo amoroso que, según la manifestación orante, es de naturaleza explosivamente amorosa. 

    Por supuesto, muy, muy, muy, muy, muy... No hay medidas y no hay comparación con lo que nosotros podemos percibir o sentir que es amar. Pero sí, sí, sí, sí, que ese sentir procede, se mantiene, se entretiene, se desarrolla y evoluciona en base a esa inabordable fuente. 

    Así que cuando nos condolemos, nos dolemos, además de buscar consuelo... 

    ¡Tan difícil! Porque a veces, cuando nos condolemos, nos animan como a los perritos: “¡Venga, venga, venga, venga! ¡Que no pasa nada, que no pasa nada, que no pasa nada!”. 

    ¡Sí, sí pasa algo! Estamos dolidos, estamos tristes, estamos… 

    Quizás con el perrito funcione, pero con una condolencia, no. Buscamos... –en esa condolencia- buscamos auxilio, buscamos caricia y ternura. 

    ¡No buscamos directrices nuevas que nos lleven a salir o a entrar de otro estado a otro estado de consciencia! ¡No! Pero, claro, la inteligencia enseguida va a lo práctico, y te pueden dar una pastilla para regular la serotonina y que así estés más contento, y ya se te pase el enfado, el malestar, el condolido momento. 

    ¿Acaso cuando el niño tropieza y cae, y toma consciencia de sus rodillas, le decimos: “¡No te preocupes! ¡Si dentro de 26 años serás ingeniero y tendrás a tu cargo 200 empleados! ¡Qué tontería, ahora, molestarse por una rodilla!”

    ¿Solemos decir eso? ¿O más bien nos inclinamos a decir: “Curita sana, curita sana, culito de rana, lo que no sana hoy, sanará mañana”? Y cogemos un poquito de saliva y le suavizamos... Y a la vez, sí, le animamos a que preste la atención a otra cosa, o a que lo vuelva a intentar con más cuidado. 

    ¡No le vamos a decir!: “¡No te preocupes!, si... ¡Tonterías! Mañana se te habrá olvidado”

    Ya, ¡pero no estoy en mañana! Estoy en ¡ahora!

    Pues sí: la inteligencia es tan práctica, tan rentable, tan urgente, tan demandante, tan exigente, que no permite ninguna debilidad. Y la condolencia es... ¡débil! ¡No produce! ¡No es rentable! 

    Ese punto sensiblero que a veces, como chispa de lo Eterno, aparece, y nos entristece y nos ¡conmueve!... 

    .- ¡No, no, no! Es un signo de debilidad. 

    .- Ah, ¿sí? 

    .- Sí. Así no se va a ninguna parte. 

    .- ¡Ah! Justo es lo que yo quería: ir a ninguna parte. 

    Ahí habrá que emplear otro método, claro. 

    La máxima inteligente termina diciendo: “No te permitas ningún momento de sensible emoción, que puede interpretarse como debilidad. Acabarán contigo”.

    Porque solo predomina el imperturbable, el indomable, el constante, el... 

    a ese respetarás. A ese que se impone, ¡que impone! A ese rendirás culto, porque tiene, porque posee, porque domina, porque te domina

    Y es así que lo sensible se hace caricatura; se hace... pena. 

    Y, como pena, no merece la pena. 

    ¿Habrá que saber guardar la esperanza? La esperanza emocional, la esperanza que fantasea, la esperanza enamorada que... por momentos llora y se desespera, pero es flexible, dúctil, adaptable, emocionante.

    Habrá que saber guardarla. 

    Porque el entorno práctico exige ¡contundencia!, ¡resultados! 

    Habrá que hablar bajito... para expresar una emoción. No vaya a ser que alguien la escuche, y ponga cara de traición... al comprobar que eso no es inteligente, y no es de debida razón. 

    ¡Oh!, ¡sí, sí, sí, sí! ¡Todo!, todo lo orante es exagerado. ¡Claro! 

    Y si escuchamos lo orante con nuestra inteligente razón, nuestra lógica, nuestra comprensión y nuestro entendimiento, lo que escuchamos es ¡una exageración descomunal! 

    Pero es que es lo que emana del Misterio Creador. 

    Y con mucha, mucha, mucha, mucha, mucha e infinita contención, muestra algo que nos resulta, en nuestro dominio y nuestro control, nos resulta exagerado. 

    ¡Qué exageración! 

    “¡Oh, sí!” –habría que contestar-. “Ciertamente es exagerado vivir; que exista la vida en un lugar como una galaxia, como un sistema, como un infinito... Es ¡exagerado!

    ¡Es exagerado que las tres cuartas partes de este lugar llamado “planeta” sean agua! ¡Qué exageración! 

    ¡Tantas especies, tanta biodiversidad!, ¡qué exageración!”.

    Claro, cuando se pretende controlar, dominar y administrar, hay que reducir todo a lo práctico y a lo… a lo que se puede atender. Todo lo que se salga de eso es exagerado. 

    Y cualquier versión que hagamos bajo la óptica del poder organizado es “exagerado”.

    Si decimos que la conquista de América fue “una conquista” –no un descubrimiento-, una conquista insolente...

    “¡Qué exageración! ¡Qué exageración! Gracias a ella muchos indios aprendieron español. Gracias a ella conocieron el caballo y… la tónica Schweppes”. Por ejemplo.

    Y ya está. 

    Y si decimos: “El predominio de lo masculino ha mutilado, seccionado y reprimido las instancias femeninas”

    .- ¡Qué exageración! ¡Toda la culpa se la echan a los hombres! ¡Qué exageración! 

    .- Vale... 

    .- ¡Habrá alguien que habrá...! ¡Pero noooo! Si mi madre era una santa, y mi padre también... 

    ¡Qué curioso! Todos tienen madres santas y padres santísimos. Salvo cuando se habla en intimidad, que hay algunas cosillas que no cuadran, ¿verdad? 

    Sí. Así ocurre que, cuando la sensibilidad se universaliza, rápidamente aparece el dominio, el control y el poder para restringir lo universal, ridiculizarlo incluso, y tomar el control de lo que pasa y lo que ocurre y… –“la culpa la tienen los emigrantes”, “la culpa la tiene el cambio climático”- y buscar reducir al máximo cualquier visión trascendente, amplificada, ¡sentida!, ¡¡evidenciable!! 

    Y como cada uno puede opinar lo que quiera, cada uno se siente feliz y contento de opinar lo que quiere, aunque no sepa absolutamente nada de lo que opina. 

    .- ¡Guau! ¿Cómo se puede opinar de algo que no se sabe? 

    .- ¡Ah! Vete a España y lo verás. ¡Fantástico! No necesitan mucho para opinar, decir, por supuesto criticar y etcétera. ¡No!, no necesitan mucho. Con leer tres o cuatro editoriales –el título, ¿eh?, nada más- tienen suficiente para saber, opinar... 

    .- ¡Qué bárbaro! 

    .- Sí, España es un sitio bueno para descubrir eso, pero ocurre en todas partes. 

    Cualquier muestra exagerada y trascendente –y, al ser trascendente, es exagerada para el dominio y el control, la opinión y la manipulación- va a encontrarse con esa verja; con esa verja que enreda, que cerca, que exige. 

    En definitiva, molesta el sentir, molesta el amar. Molesta, molesta. Se hace molesto, porque se escapa del control. ¡Guau! Sí, se escapa. ¡Se escapa del dominio! Se escapa de “la común razón”: de ese sentido común, que no es sentido realmente, y no es común. Pero se esgrime para, razonablemente, mantener un punto de vista. 

    Y así, cada cual esgrime su “yo creo”, “yo creo”, “yo creo”, “yo creo”, y no hay coordenadas de referencia, salvo las que cada uno tenga de sí mismo. 

    ¡Ay, qué pena! 

    Se hace así, el ser, un hedonista masturbador, continuado, de sus propias referencias. Termina agotado y aburrido de sí mismo. 

    Por supuesto, esto no es instantáneo, lleva su tiempo. 

    Pero la Llamada Orante nos orienta para que nos demos cuenta, para que evaluemos nuestra permanencia, nuestras actitudes y nuestras posiciones. 

    ¿Saben? Se considera que uno de los principales martirios a los que se puede someter a un ser humano es no dejarle dormir. Que se duerma, y a los diez minutos se le despierta. Luego se vuelve a dormir, y a las dos horas se despierta. 

    Poco a poco, así, conseguimos enloquecerlo. 

    ¿Saben? Se produce un deterioro orgánico, general. Y, sobre todo, una degeneración cerebral. 

    Es curioso, ¿no? Sólo perturbando su sueño. 

    Quizás no sea difícil incorporar esta circunstancia, en forma esquiva, para lo que lo orante nos muestra, exageradamente, hoy.

    ***

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    The Prayer Call places us, tries to guide us regarding our presence in the Universe. And as if it were a funnel, from the widest, infinite, its signals, signs, samples rush into the narrowest part of that funnel, into each being; with which we have all the formation and information of our “doings”, of our universal… ways.

    But it is true that it happens that, when concentrating on different spaces, times, moments, the exercise of doing, feeling, thinking, tends to remain concentrated on demand, arrogance, applause, pain, success, failure -etc-, of the place, of the moment.

    And it makes some sense that this is so, to highlight the analysis of our presence and discover our gifts, our achievements, our sensitivities and our shortcomings; so that we can establish links of solidarity and consistency, which allows us to ascend through that funnel of our being, through that odd and sinuous propeller that moves –a poetic allegory-.

    But it is true that the most common thing is for the being to remain there, in its ghetto of reasons, of explanations, of song, of... like the “wobble” of the song: a wavering without modifications, without analysis, without criteria, only with what the majority thinks or the powerful decrees.

    And it turns out that we are, each one of us, singular, unique and unrepeatable. And on the other hand, when it comes to responding, to acting, we usually respond in a common way, not at all singular, nothing original... and even less universal.

    All this is neither worse nor better. The Prayer Call brings something to our attention.

    It reveals to us the preponderant development of the particular, without seeing the transcendence that particularity has. In which case, our vision changes. A lot! Our sensitivity changes. A lot! And an unimportant detail is transcendent, and an important fact has no transcendence. It's a vulgarity. For example, ¿hm?

    It was not, it is not -in the timelessness of the infinite- it was not, it is not, it will not be -to understand ourselves-, the Creative Mystery, an intelligent manifestation. That seems to us, prayerfully, to be a very, very, very, very, very, very secondary characteristic. Which we appreciate as very, very, very, very important.

    Something has happened in the transmission line so that the preponderance of intelligence, knowledge, knowing, and that long etcetera of powers, is installed as “the truths”.

    The Prayerful Call guides us that the pinch –“pinch”, eh?- of intuition that we can have regarding the Creative Mystery, is that it is a constant explosion of Love. Consequently, not intelligent.

    This is going to be especially significant, because feelings occupy a space, time, moment, which little by little is becoming smaller, because intelligence -now that we are also experiencing the boom in artificial intelligence: a true boom -... 

    Feeling becomes useless, impractical –from the prayerful perspective-, not very beneficial, not very profitable!

    And if one has affection for the sunrise, there will always be someone very practical who will say: “Such an obsession with the sunrise! Why don't you get up at twelve and forget about dawn? How little unintelligent! An intelligent person does not, no, no, no, does not get up to see the sunrise. That happens every day! We have to be practical!”.

      For example.

    If the little pinch -that pinch so... so pinch- tells us that it is an explosion -like those that are happening now in the sun-... an uncontrollable explosion of Love, and this gives rise to everything... Amongst it, that other pinch that is the living thing, life. It seems to us and we feel that it is the most wonderful thing that exists in the Universe. Sure?

    In the Universe? Sure?

    No! We are not sure. But it is a fact –as far as our ignorance reaches- original, unusual, surprising.

    And here -as a result of all that has been said- that feelings of rootedness, feelings of emotion... must be kept safe. We must take care of them. They are those vibrations that tune with our origin, with our maintainer, with the inspiration of the originality of life.

    Yes. Because the trajectory of the species has been based on its powers, its practicalities, and its intelligence -as we said- and it reasons, speculates, calculates...

    “Reasons, speculates, calculates”…

    And there, there's no room even for half a smile.

    One has to wait for the moment of intimacy to dare to shed a tear or a complaint. A complaint without punishment, without blame, but a complaint; which, to the extent that it is amplified, heals immediately.

    So... it's time, time to move between that intelligent practicality and that loving intimacy that, according to the prayerful manifestation, it is of explosively loving nature.

    Of course, very, very, very, very, very... There are no measurements and there is no comparison with what we can perceive or feel about what love is. But yes, yes, yes, yes, that feeling comes, is maintained, is entertained, develops and evolves based on that unapproachable source.

    So that when we are in sorrow, we are in pain, besides seeking for comfort...

    So difficult! Because sometimes, when we are in sorrow, we are encouraged like puppies: “Come on, come on, come on, come on! It is all right, it is all right, it is all right, it is all right. Nothing happened!”.

    Yes, something is happening! We are hurt, we are sad, we are...

    Maybe with the puppy it works, but with sorrow it doesn’t. We seek... -in that grief- we seek help, we seek caress and tenderness.

    We are not looking for new guidelines that will lead us out or into another state to another state of consciousness! No! But, of course, intelligence immediately goes to practical matters, and you can be given a pill to regulate serotonin so that you are happier, and the anger, the discomfort, the painful moment goes away.

    When the child stumbles and falls, and becomes aware of his knees, do we say perhaps to him: “Don't worry! Yes, in 26 years you will be an engineer and will have 200 employees in charge! What nonsense, now, to bother about a knee!”?

    Do we usually say that? Or are we rather inclined to say: “you will be healed, if not today, tomorrow will be better”? And we kiss his knee... And at the same time, yes, we encourage him to pay attention to something else, or to try again with more care.

    We are not going to tell him!: “Don't worry! Yes... Nonsense! Tomorrow you will have forgotten”.

    Yes, but I'm not in tomorrow! I'm in now!

    Well yes: intelligence is so practical, so profitable, so urgent, so demanding, so requiring, that it does not allow any weakness. And sorrow is... weak! It does not produce! It is not profitable!

    That sentimental point that sometimes, like a spark of the Eternal, appears, and saddens us and moves us!...

    .- No, no, no! It is a sign of weakness.

    .- Oh yeah?

    .- Yes. That’s the way to go nowhere.

    .- Ah! That's exactly what I wanted: to go nowhere.

    There we will have to use another method, of course.

    The intelligent adage ends up saying: “Do not allow yourself any moment of sensitive emotion, which can be interpreted as weakness. They will finish you”.

    Because only the imperturbable, the indomitable, the constant, prevail...

    And that is the one you will respect. The one who imposes himself, who imposes! You will worship that one, because he has, because he possesses, because he dominates, because he dominates you.

    And this is how the sensible becomes a caricature; it becomes... sorrow.

    And, as sorrow, it is not worth it.

    Should we have to know how to keep hope? Emotional hope, hope that fantasizes, hope in love that... at times cries and despairs, but is flexible, ductile, adaptable, exciting.

    You will have to know how to keep it.

    Because the practical environment demands forcefulness! results!

    You will have to speak softly... to express an emotion. Lest someone hears it, and makes a face of betrayal... when they realise that this is not intelligent, and it is not of due reason.

    Oh, yes, yes, yes, yes! Everything, everything prayerful is exaggerated. Of course!

    And if we listen to what we pray with our intelligent reason, our logic, our understanding and our comprehension, what we hear is a huge exaggeration!

    But it is what emanates from the Creative Mystery.

    And with much, much, much, much, much and infinite restraint, it shows something that seems, in our domain and our control, to be exaggerated.

    Such an exaggeration!

    "Oh yeah!" –it would be necessary to answer-. “It is certainly an exaggeration to live; that life exists in a place like a galaxy, like a system, like infinity... It's exaggerated!

    It is an exaggeration that three quarters of this place called “planet” is water! Such an exaggeration!

    So many species, so much biodiversity! What an exaggeration!”.

    Of course, when you want to control, dominate and manage, you have to reduce everything to what is practical and what... what you can handle. Anything outside of that, is exaggerated.

    And any version we make from the point of view of organized power is “exaggerated”.

    If we say that the conquest of America was “a conquest” –not a discovery-, an insolent conquest...

    “What an exaggeration! What an exaggeration! Thanks to it many Indians learned Spanish. Thanks to it they learned about horses and… the Schweppes tonic”. For example.

    And that's it.

    And if we say: “The predominance of the masculine has mutilated, sectioned and repressed feminine instances”.

    .- What an exaggeration! All the blame is put on men! What an exaggeration!

    .- OK...

    .- There will be someone who will...! But noooo!  My mother was just a saint, and my father too...

    How curious! They all have holy mothers and most holy fathers. Except when talking in private, there are some things that don’t fit. Doesn’t it?

    Yes. So it happens that, when sensitivity becomes universal, dominance, control and power quickly appear to restrict the universal, even ridicule it, and take control of what happens and what takes place and… – “it's the emigrants fault.” "Climate change is to blame"- and seek to reduce as much as possible any transcendent, amplified, felt!, evident vision!!

    And since everyone can say what they want, everyone feels happy and content to say what they want, even if they know absolutely nothing about what they are saying.

    .- Wow! How can you give your opinion about something you don't know?

    .- Ah! Go to Spain and you will see it. Fantastic! They don't need much to give their opinion, say, of course criticize and so on. No, they don't need much. By reading three or four editorials -the title, eh?, nothing else- they have enough to express an opinion, to give their opinion...

    .- How incredible!

    .- Yes, Spain is a good place to discover that, but it happens everywhere.

    Any exaggerated and transcendent display –and, being transcendent, it is exaggerated for dominance and control, opinion and manipulation –is going to encounter that fence; with that fence that entangles, that encloses, that demands.

    In short, it bothers to feel, it bothers to love. It bothers, it annoys. It becomes annoying, because it is beyond the control. Wow! Yes, it escapes. It is beyond the dominion! It is beyond “common reason”: from that common sense, which is not really sense, and is not common. But it is used to, reasonably, maintain a point of view.

    And so, each one wields his “I believe”, “I believe”, “I believe”, “I believe”, and there are no coordinates of reference, except those that each one has of himself.

    Oh, what a shame!

    Thus, the being becomes a hedonistic masturbator, continued, of his own references. He ends up exhausted and bored with himself.

    Of course, this is not instantaneous, it takes its time.

    But the Prayer Call guides us to realize it, to evaluate our permanence, our attitudes and our positions.

    Do you know? It is considered that one of the greatest martyrdoms to which a human being can be subjected is not to let him sleep. Letting him fall asleep, and after ten minutes to wake him up. Then he goes back to sleep, and two hours later you wake him up.

    Little by little, like this, we managed to drive him crazy.

    Do you know? A general organic deterioration occurs. And, above all, brain degeneration.

    It's curious, isn't it? Just by disturbing his sleep.

    Perhaps it is not difficult to incorporate this circumstance, in an elusive way, for what the prayerful shows us, exaggeratedly, today.

    ***

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  •  

    Las tendencias convivenciales apuntan hacia la defensa, el ataque, la desconfianza, la agresión…; la prejuiciosa actitud y la muy muy muy escasa confianza.

    El progresivo deterioro de instituciones hace contagiosa la administración de la consciencia, y la tendencia es al aislamiento personal, a la salvación individual. ¡Por favor!

    El desarrollo de la personalidad hedonista, sectorial, racista… Parecen insultos. No, no. Son características. 

    La Llamada Orante nos cualifica la situación, para que nos contemplemos y podamos contemplar nuestro entorno. 

    Es fácil caer en el victimismo del terror, el daño, la persecución... 

    Y es fácil porque está ahí. 

    Y es fácil defenderse y criticar y condenar y… aislarse, ¡porque también está ahí!, como el mejor recurso y el mejor remedio. 

    La promoción de virtudes, la promoción de comuniones, compartir, convivir, coexistir, colaborar… –ese largo etcétera de palabras-, no tiene auge. Y se consideran, bajo la dictadura de la defensa y la seguridad, como “débiles”, como “incapaces”, como “inoperantes”. Y en cierta medida tienen razón, puesto que se ejercen poco. 

    El vigor solidario, la fuerza de la comunión, la vibración de la creencia, la fe y la esperanza mantenidas y ¡ejercitadas!... cuesta; cuesta en este estilo de vivir. 

    Y cuesta porque el triunfo se ha apoderado del vivir; el éxito, la ganancia, la seguridad… 

    Esa actitud económica voraz –¡en cualquier nivel!- que ocupa la obsesiva compulsión al trabajo, a la renta, al beneficio. 

    Y, si así no vas, críticas recibirás... miedos aparecerán...

    El hedonismo humano actual trata de convencernos de que nuestra vida está hipotecada; que la vida es una hipoteca que nunca –¡nunca!- podrás saldar. Cada vez tendrá más intereses. Y aunque trabajes cada vez más, nunca podrás solventar tu deuda. 

    Así se mueve la consciencia actual. 

    Ese es el panorama que, en cualidades, nos describe la Llamada Orante. 

    En el que –como vemos- el culto humano de dominio y poder es hegemónico. 

    Luego quedan... –alrededor, sí- algunas lástimas, algunas penas, algunos amores, algunos afectos. Pero ¡cuidado!, ¡cuidado! Muchos de ellos son partidistas interesados. Tanto que, si en algún momento no se cumplen las exigencias de unos u otros, se rompen los pactos. 

    Es indudable que hablar de “mayoría”, en 8.000 largos millones de habitantes, es difícil. Igual que hablar de “minorías”. Pero sí es posible decir que la rentabilidad de nuestras presencias tiene la tendencia hegemónica de dominio, poder, violencia... de las múltiples formas. 

    Y esa actitud es droga que embelesa, para ser el mejor, la mejor, la más-lo más bello, lo más, lo más rico... 

    Ya no hacen falta los dioses, ni sus miedos, ni sus milagros. No. El hombre se basta por sí mismo... y se condena y se premia. 

    Ha secuestrado la vida en esa hipoteca eterna. Esa es la tendencia... y su consiguiente realización. 

    La Llamada Orante nos mantiene... o en silencio, o insiste en el Universo Creador, en el Misterio Creador. 

    En el amanecer. Que, sin él, no brotamos.

    En el convivir sin el prejuicio anticipado. 

    En sentir la presencia... en lo imprescindible y necesario, en lo imprevisto, en lo inesperado, en el sueño, en la casualidad. En el Amar. 

    Insiste en que son señales que nos muestran la perspectiva creadora, la semilla de nuestra procedencia...; ¡que no es guerrear, nuestra anuencia!, sino es... compartir nuestras herencias. 

    Sentirnos en la unidad... y descubrirnos en los gozos de la convivencia, en el poema de las sinceridades, en las brisas de las esperanzas. 

    Sin la mueca culpable o castigadora. 

    Sin el reclamo justiciero: esa muerte de prematura. 

    Reclamo justiciero que gravita sobre cualquier textura. Porque las imposiciones de arte, cultura, costumbres y normas, no hacen posible “variables de buenas venturas”, sino que insisten en sus hoces, lanzas e improperios para calificar sus estancias. 

    Y así, la belleza se hace un adorno innecesario. ¿Para qué? Ante todo, lo práctico, lo cómodo. 

    El “bienestar” inunda la consciencia y la somete a la norma de producir para gustar. 

    Y es que la humanidad ha sido educada con el lubricante del nacer, crecer, desarrollarse, deteriorarse y morir. 

    Y curiosamente, cuando el ser debería... –por eso que llaman “experiencia”, por eso que llaman “sabiduría práctica”-... 

    O bien, se dan los seres por vencidos definitivamente, y dejan de engrasar sus estructuras mentales, y sólo queda la residencia... 

    O bien –raras circunstancias- es cuando el engrasado de la consciencia adquiere la clarividencia de contemplar la inocencia, de aspirar a la búsqueda de la ignorancia: esa que nos permite curiosear en todo lo que nos rodea. 

    Y pensemos por un momento –solo pensar, ¿eh?-: ¿Y si fuera el modelo de evolución, diferente? Y se hubiera cambiado por intereses momentáneos y parciales. ¿Y si el modelo, en vez de ser “juventud, divino tesoro”, fuera “longevidad, divina inmortalidad”?

    Nos han conscienciado en el progresivo deterioro. 

    Nos hemos psicosomatizado con “el paso del tiempo”... y con la práctica razonable de lo que se observa. 

    Es inevitable, bajo esa perspectiva, darse cuenta de que cada día es un paso más cercano hacia la muerte. 

    Y resulta imposible pensar... que podría ser un paso adelante hacia la inmortalidad. 

    ¡No es, la Llamada Orante, unos paños calientes para consolar las penas del alma, de amores, de economías, de enfermedades o... distorsiones!

    ¡Así se han interpretado las oraciones! ¡Así se ejercitan! El remedio casero... a punto he estado de decir “gratuito”. No, no es gratuito. ¡Parece gratuito! Pero no es gratuito, en la medida en que se compromete con religiones, con dogmas, con leyes... ¡con todo lo que nada tiene que ver con el Misterio Creador, y sí tiene mucho que ver con la ley, el orden, la moral, la sexualidad!... 

    No es gratis. Condiciona una forma, una manera de estar. Y muy cara. 

    Y es así que la Llamada Orante viene para llamar hacia la liberación, hacia la comunicación, hacia la consciencia amplificada de... ¡de estar aquí, pero pertenecer al Todo! 

    Y en consecuencia, todo ese merodeo de dictámenes, sentencias, condenas y etcéteras, ya comentados, pierden valor, pierden actualidad. 

    Pero si les prestamos atención y tratamos de combatirlos con ideas de liberación... 

    ¡No! Ejercitemos la liberación en el convivir diario. No nos enfrentemos a la trampa de la justicia, del orden, de la moral, de la norma. Eso es preámbulo de cementerio. 

    Las urnas se encargan de reclamar nuestra participación a los modelos anclados y de sonrisa estereotipada, de promesas grandiosas y de fiestas. Sin mencionar los cementerios, que se producirán con el éxito y el triunfo. 

    Todo un diseño que, claro, apunta a lo que se ha logrado, a lo que se ha conseguido… 

    Era inevitable. 

    Lo que pasa es que se le ha puesto protagonismo. Pero era inevitable seguir la senda que se ha seguido, bajo el auspicio de la dominación de lo humano sobre lo Divino. 

    Y qué curioso, ¿no? –para entenderlo mejor-. ¿Acaso lo Divino se rebela contra la suplantación que hace lo humano? ¿Acaso lo Divino castiga a los malos y premia a los buenos? ¿Sí? ¿O más bien al revés?

    No entra en la confrontación, porque la vida no lo es. 

    Porque somos esperanzas continuadas, sin límites. 

    Pero es más fácil creer en lo práctico de hoy, en la razón de ayer o en los cálculos de mañana. 

    Nos cabría decir que eso no es creer. Eso son maniobras para posicionarse como poder.

    Creer es trascender a la identidad propia, desprenderse de lo posesivo... y abrazarse al Misterio. 

    De vez en cuando convendría emplear las palabras, bien. 

    La Bondad Superior está. No hipoteca. No presta. Está. Se da.

    ***

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  •  

    Coexistence tendencies point towards defence, attack, distrust, aggression...; the prejudiced attitude and the very, very, very little trust.

    The progressive deterioration of institutions makes the administration of conscience contagious, and the tendency is towards personal isolation, towards individual salvation. Please!

    The development of the hedonistic, sectorial, racist personality... They seem like insults. No, no! They are not. They are characteristics.

    The Prayer Call qualifies the situation for us, for us to contemplate our surroundings and ourselves.

    It is easy to fall into the victimhood of terror, harm, persecution...

    And it's easy because it's there.

    And it is easy to defend oneself and criticize and condemn and... isolate oneself, because it is there too!, as the best resource and the best remedy.

    The promotion of virtues, the promotion of communions, sharing, living together, coexisting, collaborating... -that long etcetera of words-, does not increase. And they are considered, under the dictatorship of defence and security, as “weak”, as “incapable”, as “inoperative”. And to a certain extent they are right, since they are little exercised.

    The vigour of solidarity, the strength of communion, the vibration of belief, faith and hope maintained and exercised!... is hard; it is hard in this style of living.

    And it is hard because triumph has taken over living; success, profit, security...

    That voracious economic attitude –at any level!- that occupies the obsessive compulsion to work, to earn, to profit.

    And, if you don't go that way, you will receive criticism... fears will appear...

    Current human hedonism tries to convince us that our lives are mortgaged; that life is a mortgage that you will never –never!- be able to pay off. You will have more and more interests. And even if you work more and more, you will never be able to solve your debt.

    This is how current consciousness moves.

    That is the panorama that, in qualities, the Prayer Call describes to us.

    In which –as we see- the human cult of dominance and power is hegemonic.

    Then there are... -around, yes- some pities, some sorrows, some loves, some affections. But beware! Beware! Many of them are interested partisans. So much so that, if at some point the demands of one or the other are not met, the pacts are broken.

    It is undoubtedly difficult to speak about “majority”, in a population of 8,000 million people. Just as it is difficult talking about “minorities”. But it is possible to say that the profitability of our presences has the hegemonic tendency of domination, power, violence... in multiple forms.

    And that attitude is a drug that captivates, to be the best, the best, the most-the most beautiful, the most, the richest...

    Gods, their fears, their miracles are no longer needed, No. Man is self-sufficient... and condemns himself and rewards himself.

    He has kidnapped life in that eternal mortgage. That is the trend... and its subsequent realization.

    The Prayerful Call keeps us... either in silence, or insists on the Creative Universe, on the Creative Mystery.

    In the dawn. That, without it, we do not sprout.

    In living together without anticipated prejudice.

    In feeling the presence... in the essential and necessary, in the unforeseen, in the unexpected, in the dream, in chance. In Loving.

    It insists that they are signs that show us the creative perspective, the seed of our origin...; that war is not our consent!, but it is... sharing our inheritances.

    Feeling in unity... and to discover ourselves in the joys of coexistence, in the poem of sincerities, in the breezes of hopes.

    Without the guilty or punishing grimace.

    Without the righteous claim: that premature death.

    Righteous claim that gravitates over any texture. Because the impositions of art, culture, customs and norms do not make “variables of good fortune” possible, but instead insist on their sickles, spears and expletives to qualify their stays.

    And thus, beauty becomes an unnecessary adornment. For what? Above all, the practical, the comfortable.

    “Well-being” floods consciousness and subjects it to the norm of producing to please.

    And humanity has been educated with the lubricant of being born, growing, developing, deteriorating and dying.

    And curiously, when the being should... –due to what they call "experience", due to what they call "practical wisdom"-...

    Or else, the beings give up definitively, and stop greasing their mental structures, and only residence remains...

    Or -rare circumstances- it is when the lubrication of consciousness acquires the clairvoyance to contemplate innocence, to aspire to the search for ignorance: that which allows us to be curious about everything that surrounds us.

    And let's think for a moment -just think, eh?-: What if the model of evolution were different? And it would have been changed for momentary and partial interests. What if the model, instead of being “youth, divine treasure”, was “longevity, divine immortality”?

    We have been made us aware in the progressive deterioration.

    We have psych somatised ourselves with “the passage of time”… and with the reasonable practice of what is observed.

    It is inevitable, from that perspective, to realize that every day is a step closer towards death.

    And it is impossible to think... that it could be a step towards immortality.

    The Prayer Call does not use half measures to console the sorrows of the soul, of loves, of economies, of illnesses or... distortions!

    That’s how the prayers have been interpreted! That’s how they are exercised! The home remedy... I was about to say “free” of charge. No, it is not for free. It seems for free! But it is not for free, to the extent that it compromises with religions, dogmas, laws... with everything that has nothing to do with the Creative Mystery, but has a lot to do with law, order, morality, sexuality!...

    It's not for free. It conditions a form, a way of being. And it is very expensive.

    And so it is that the Prayer Call comes to call towards liberation, towards communication, towards the amplified consciousness of... of being here, but belonging to the Whole!

    And consequently, all this prowling of opinions, sentences, convictions and etc., already mentioned, they lose their value, lose relevance.

    But if we pay attention to them and try to combat them with ideas of liberation...

    No! Let's exercise liberation in daily coexistence. Let us not face the trap of justice, of order, of morality, of the norm. That's cemetery preamble.

    The ballot boxes demand our participation in the anchored and stereotypically smiling models of grandiose promises and parties. Not to mention graveyards, which will come with success and triumph.

    A whole design that, of course, points to what has been obtained, what has been achieved...

    It was inevitable.

    What happens is that it has been given prominence. But it was inevitable to follow the path that has been followed, under the auspices of the domination of the human over the Divine.

    And how curious, isn’t it? –to understand it better-. Does the Divine rebel against the impersonation of the human? Does the Divine punish the bad and reward the good? Yes? Or it is rather the other way around?

    It does not enter into confrontation, because life is not so.

    Because we are continuous hopes, without limits.

    But it is easier to believe in today's practicality, in yesterday's reason or in tomorrow's calculations.

    We could say that this is not believing. Those are manoeuvring to position oneself as power.

    To believe is to transcend one's own identity, to let go of what is possessive... and to embrace the Mystery.

    From time to time, it would be appropriate to use well the words.

    The Higher Goodness is there. It does not mortgage. It does not lend. It is. It gives itself.

    ***

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  •  

    La Llamada Orante nos habla de una brotada emigración de su Misterio, para gestar lo que llamamos “vida”.

    Emigramos desde el Misterio Creador, evolucionando hacia una biodiversidad... insondable.

    Y en esa emigración, nos hacemos nómadas en consciencia y en pasos.

    Y poco a poco nos hacemos peregrinos en consciencia, en permanencia, en trascendencia. 

    Y es así como nos despegamos del yugo de lo material... y descubrimos que no es una trampa, sino un concentrado de soplos que configuran un paisaje: el paisaje vital.

    Y en la medida en que asumimos esas posiciones, nuestro trato hacia lo concreto, prensado, apretado, se hace –nuestro trato- a través de esas atracciones, esas “fuerzas”... –llamémoslo así- que permiten lo compacto, que procuran lo concreto.

    Conseguimos que nuestra consciencia se diversifique en la expansión.

    Y es así que nos hacemos descubridores de universos, y no esclavos de... “concretos”.

    Dejamos de adorar a los “baales”, a los ídolos, para estar en la trascendencia de lo creado, diversificados y en permanente expansión, que implica descubrir, aprender, asombrarse, admirar, enamorarse, amar.

    En esas posiciones, desde la génesis del brote de emigrantes del Misterio, hasta la expansión progresiva, si eso lo incorporamos en el cotidiano estar y hacer, disolveremos los atavismos de responsabilidades, perfecciones, exigencias, miedos, castigos... Todo ese conglomerado de consciencias oprimidas, que los son por una concepción, una idea.

    Que, al incorporar esta emigración, esta expansión, haremos –y estaremos- con una actitud creativa, rítmica, certera... sin la obsesión por la verdad, la perfección, y sin el miedo de nuestra propia naturaleza. Esos hedonismos personales de que “no soy”, que “no hago”, que “no puedo”…, esas culpas, son hedonismos vanidosos. 

    Si nos aceptamos como peregrinos, nómadas, emigrantes, brotes del Misterio en permanente evolución, no ha lugar a protagonismos ni acechos sobre nuestra naturaleza. 

    Asumimos nuestra posición, nuestro desarrollo; y, al descubrir otras coordenadas como las que escuchamos ahora, podremos variar... nuestros conceptos, nuestros principios, nuestras verdades... 

    ¡Qué feas son!, ¿no? ¡A que sí? 

    Cuando las personas esgrimen: “Porque esa es mi verdad, porque…”, ¡qué feo! O sea, se quieren parecer a dioses o diosas, y se hacen odiosos, odiosas. 

    Un pequeño cambio-trueque genético, y se ve la verdad. 

    Sí. No hay por qué afearse con verdades propias, dogmas establecidos... 

    No tenemos el suficiente carisma como para eso. 

    Por eso, al transformarnos en dioses –con las verdades, con las certezas, con todas esas cosas así-… nos hacemos odiosos unos a otros; porque, claro, cada uno tiene la suya, y entonces… la que coincide con la mía está bien, pero la que no…

    Somos emanaciones sujetas a la Bondad Superior del Misterio Creador que, a través del Amor, nos hace amanecer. 

    Ninguno es menor ni peor que otros. Cada ser ocupa una posición, siempre con capacidades liberadoras en sus diferentes posiciones, aupadas y animadas por el gel amoroso de la Creación. 

    Y si esto lo tenemos en cuenta en el estar cotidiano, la crítica, la opinión, la mirada, el gesto, etcétera, deja de... ¡deja de atormentarnos! Y, en consecuencia, se disuelve esa presión, esa insidia, ese bullying –que se dice ahora-; cede, en cuanto uno no hace aprecio. Cierto es ese dicho que dice que “no hay más desprecio que no hacer aprecio”

    En cuanto te llaman “feo”, y tú respondes “gracias a ello tú eres bonito”, pues ya   desarmas al personaje, ¿no? 

    .- Pero es que tú eres muy feo.

     Dice:

    .- ¡Claro! Para que tú seas bonito.

    La vida se hace necesidad permanente. Pero tenemos que darnos cuenta de que, como migrantes, no tenemos, y no poseemos, y no acopiamos, y no ‘propietarizamos’. 

    Custodiamos, eso sí; cuidamos los bienes, los dones, lo que acontece por nuestro estar, por nuestro hacer.

    Las corrientes de miedo acorralan ahora la vida. La someten a las recogidas, a las propiedades, a los posesivos y seguros guetos... en donde se pierde la claridad, la espontaneidad, la creatividad. 

    De ahí la importancia de situarse en esa dispersa expansión.

    Llegan, llegan los momentos en los que al ser le toca testimoniar. 

    Y ha de hacerlo sin miedo, con claridad, con evidencias.

    La herrumbre es mucha, y se acumula. Pero se puede medir y pesar. 

    La consciencia es infinita. 

    No se acumula. Se expande.

    ***

     

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  •  

    The Prayerful Call speaks to us of a sprouting emigration of its Mystery, to create what we call “life”.

    We emigrate from the Creative Mystery, evolving towards an unfathomable… biodiversity.

    And in that emigration, we become nomads in consciousness and in steps.

    And little by little we become pilgrims in consciousness, in permanence, in transcendence.

    And this is how we detach ourselves from the yoke of the material... and we discover that it is not a trap, but a concentrate of breaths that make up a landscape: the vital landscape.

    And to the extent that we assume these positions, our deal with the concrete, pressed, tight, is done –our deal- through those attractions, those “forces”… –let's call it that- that allow the compact, that seek the concrete.

    We get our consciousness to diversify in expansion.

    And this is how we become discoverers of universes, and not slaves of... "concretes".

    We stop worshiping the “Baals”, the idols, to be in the transcendence of the created, diversified and in constant expansion, which implies discovering, learning, being amazed, admiring, falling in love, loving.

    In these positions, from the genesis of the outbreak of emigrants of the Mystery, to the progressive expansion, if we incorporate this into our daily living and doing, we will dissolve the atavisms of responsibilities, perfections, demands, fears, punishments... All that conglomerate of oppressed consciences, which are oppressed by a conception, an idea.

    That, by incorporating this emigration, this expansion, we will do –and will be- with a creative, rhythmic, accurate attitude... without the obsession with truth, perfection, and without the fear of our own nature. Those personal hedonisms that “I am not”, that “I do not do”, that “I cannot”…, these blames, are vain hedonisms.

    If we accept ourselves as pilgrims, nomads, emigrants, sprouts of the Mystery in permanent evolution, there is no room for prominence or stalking over our nature.

    We assume our position, our development; and, by discovering other coordinates like the ones we hear now, we will be able to vary... our concepts, our principles, our truths...

    How ugly they are, are they not? Yes!

    When people say: “Because that is my truth, because…”, how ugly! That is, they want to look like gods or goddesses, and they make themselves hateful, hateful.

    A little genetic swap-change, and the truth is seen.

    Yes. There is no reason to be ugly with our own truths, established dogmas...

    We don't have enough charisma for that.

    Therefore, by transforming ourselves into gods –with truths, with certainties, with all those things-… we make each other hateful; because, of course, everyone has their own, and then... the one that matches mine is fine, but the one that doesn't...

    We are emanations subject to the higher Goodness of the Creative Mystery which, through Love, makes us dawn.

    None is lesser or worse than others. Each being occupies a position, always with liberating capacities in their different positions, supported and animated by the loving gel of Creation.

    And if we take this into account in our daily life, criticism, opinion, gaze, gesture, etc., stop... stop tormenting us! And, consequently, that pressure, that insidiousness, that bullying –which is said now days- dissolves; it gives way, as soon as one does not show any appreciation. It is true that saying that “the best contempt is not to show any appreciation”.

    As soon as they call you “ugly,” and you respond “thanks to that you are pretty”, well, you already disarm the character, right?

    .- But you are very ugly.

      He says:

    .-Of course! For you to be beautiful.

    Life becomes a permanent necessity. But we have to realize that, as migrants, we do not have, and we do not possess, and we do not gather, and we do not 'own'.

    We do take care, yes; we take care of the goods, the gifts, what happens through our being, through our doing.

    The currents of fear now corner life. They subject it to collections, to property, to possessive and safe ghettos... where clarity, spontaneity, creativity is lost.

    Hence the importance of place oneself in this dispersed expansion.

    The moments come; the moments come when the being has to bear witness.

    And he has to do it without fear, with clarity, with evidence.

    The rust is a lot, and it accumulates. But it can be measured and weighed.

    Consciousness is infinite.

    Does not accumulate. It expands.

    ***

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BØNN

Bønnen som vi praktiserer er ikke forbundet til noen bestemt religion. Vi tror at bønnen kan være et frigjørende og helbredende instrument som har Skapelsen, de forskjellige kreftene som besjeler oss, uten at vi setter et eller annet navn på dette. Troen på at bønnen er et uunnværlig element for oss, har fått oss til å danne et sted som utelukkende brukes til bønn; ”Casa del Sonido de la Luz”,( huset for lysets lyd.) Det ligger i Baskerland, Vizcaya. Der holdes det samlinger med bønn, og man kan også tilbringe dager med tilbaketrekning der.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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